Un equipo de expertos ha trabajado para “El País” analizando los discursos de los candidatos a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba en el cara a cara televisado. Los datos recogidos son los siguientes: en el empleo de palabras ambos han estado empatados, Rajoy ha utilizado 8.845 y Rubalcaba 8.836. En cuanto a la expresión de opiniones y juicios de valor ocuparon en el discurso de Rubalcaba un 48,1% y en el de Rajoy un 46’4%.
Las conclusiones conceden el triunfo del debate electoral al líder del PP por dos razones: su discurso estuvo mejor construido que el de su opositor y utilizó mucho más datos y estadísticas en su exposición, mientras Rubalcaba, según los expertos, transmitía “debilidad”. Un par de minutos después del debate todos los periódicos, a excepción de “Público”, daban como claro vencedor del debate a Mariano Rajoy achacando la agresividad de Rubalcaba y su nerviosismo. Me quedé perpleja. O yo había visto un debate distinto al que habían seguido el resto de los mortales o tenía un gran problema de objetividad. ¿Dijo, Rajoy, algo que ya no supiésemos? ¿Explicó las supuestas medidas que van a sacar a España de la crisis y que llevan anunciando desde hace meses?
Rajoy comenzaba su discurso recalcando el lema de su campaña electoral haciendo énfasis en que “lo que se vota el 20N es si se quiere un cambio de rumbo” y para ello propone tres medidas: “Inversión, confianza y decir la verdad”. Como no podía ser de otra manera las cifras del paro aparecen cada dos palabras en su discurso, a lo que Rubalcaba contesta diciendo “que no hace falta que le diga a los parados que están parados, lo que necesitan son medidas”. Pero yo sigo sin escuchar ninguna. Porque si para ustedes dar confianza y decir la verdad entra dentro de las medidas que nos sacarán de la crisis entonces sí que tenemos un problema de entendimiento.
Rubalcaba hace preguntas, algo que pareció molestar a todos, pero que Rajoy no contestase a ninguna de las preguntas no mosquea a nadie. Justo lo que tenía que hacer Alfredo Pérez Rubalcaba era jugar sus últimas cartas, y lo hizo. Llegaba al debate con 17 puntos de desventaja que se traduce en 79 escaños de diferencia y para ello utilizó un innegable ambiguo programa electoral del PP lanzando preguntas que Rajoy NO QUISO responder. No es que nos la supiese, es que no LE INTERESABA responder. Y evadiéndose de ellas se pasó todo el debate. Solo le vi aportar sus verdaderas medidas en el ámbito de la educación donde aseguró que el inglés se pondrá desde los 3 años y que se podrá coordinar el trabajo con los estudios y que este cuente en el expediente académico, entre otras. De resto dijo lo de siempre: NADA.
Entre otras perlas del debate, el mantenimiento del recurso en el Constitucional por parte del PP a la ley del matrimonio homosexual, sigue siendo una incógnita así como el del aborto y la eutanasia. Ahora sí, asegura que no tocará las pensiones, que le importa muchísimo la desigualdad (algo que a Esperanza Aguirre no parece importarle en el mismo grado) y que la educación y la sanidad pública seguirán recibiendo financiación.
En resumen, el ganador del debate lo ha sido porque ha sabido salir airoso de todo aquello que le ha parecido difícil, pero es que ni siquiera esto es nuevo. Siempre lo hace. Para mí todo sigue igual. No he sacada nada en conclusión y me quedo con una frase de Rubalcaba “el programa del PP es tan ambiguo como él”.

Muy buen análisis. Yo les hubiera preguntado si veían bien que, mientras cientos de españoles pasan por una situación tan difícil, ellos ven bien gastarse medio millón en un debate, cuando, por ejemplo, hubieran ahorrado más haciéndolo en los platós de RTVE, que para algo es el canal público.
ResponderEliminarEn fin, habrá que ir haciendo las maletitas... xD