sábado, 5 de noviembre de 2011



En las elecciones norteamericanas de 1960, Fitgerald Kennedy por los demócratas y Richard Nixon por el Partido Republicano se enfrentaban entre sí, por primera vez,  a millones de espectadores. Los jóvenes candidatos a la presidencia de la Casa Blanca pactaron tres debates televisivos cuya expectación fue total. El primer debate, celebrado el 26 de septiembre atrajo a una audiencia hasta entonces nunca vista, el 60% de los ciudadanos eligieron ver el debate.
Nixon, recién salido de una enfermedad, apareció con su traje gris y algo pálido negándose por completo a maquillarse. Kennedy, aceptando las reglas de un medio que empezaba a reinar la comunicación de masas, apareció maquillado y con porte de triunfador. Contestaba a las preguntas mirando directamente a cámara, manteniendo una conversación directa con aquellos que, en definitiva, son los que dan el voto. Nixon, acostumbrado a la vieja escuela, seguía respondiendo al periodista.
Al terminar el debate, aquellos que lo había escuchado por la radio nombraron vencedor a Nixon, mientras que los que siguieron la retransmisión televisiva alabaron a Kennedy.  El 8 de noviembre, en una de las elecciones presidenciales  más reñidas de la historia, Kennedy vencía a Nixon.
Actualmente los debates televisivos son fundamentales en el plano político. El saber estar, la buena presencia, seguridad en el habla y mantener la mirada hacia la cámara, transmiten al espectador confianza apartando a un segundo plano lo que se está diciendo.
El lunes a las 21:45 horas, Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la presidencia del gobierno y Marino Rajoy por los populares, se verán las caras en el único debate, entre ellos, que tendrá lugar en el transcurso de la campaña electoral que finaliza el 20 de noviembre. Todos los detalles del encuentro están siendo estudiados con rigurosidad, desde el ensayo de los distintos planos y colocación de las cámaras hasta la llegada de los candidatos al plató.
Ante los resultados del CIS que pronostican una España teñida de azul,  Rubalcaba sabe que en el debate se lo juega todo. Es consciente del impacto que estos producen en la sociedad y que si aún le quedan algunas cartas las tendrá que arriesgar el lunes. 

2 comentarios:

  1. No sé para qué los llaman actualmente debate cuando consiste en leer los programas electorales de ambos candidatos, cada uno, a su rollo. Así nos va...

    Muy buena entrada, Virginia.

    Un saludo =)

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  2. Gracias Carlos ;)
    En realidad ya está todo pactado, ambos saben qué decir y cómo hacerlo pero aún así mucha gente se decidirá a votar o no dependiendo de cómo lo haga Rubalcaba el lunes.
    Hablo de la izquierda, claro está.

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