miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Clásico, duelo entre dos titanes

Es el Clásico por excelencia, el derbi de los derbis y, sobre todo, acumulación de adrenalina de millones de aficionados que siguen a los dos equipos con más títulos del mundo. Los partidos entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona son algo más que un clásico del fútbol español. Es el duelo más seguido del mundo, el que levanta más pasiones y el que, dicho sea de paso,  más calidad suele adjuntar entre sus jugadores.
A pesar de que la magia ha podido perderse tras los continuos enfrentamientos en la temporada pasada, el partido que se disputará el próximo sábado sigue siendo el más esperado. Ambos clubs tienen tras de sí una larga historia que se refleja en las vitrinas de sus museos, pero más allá del fútbol  y de las pasiones que lo caracterizan, hay otras connotaciones que le dan una dimensión que traspasa lo puramente deportivo.  
La última vez que se vieron las caras fue en el mes de agosto, en la Supercopa de España, donde los de Pep Guardiola ganaron a los blancos, callando los rumores y demostrando que seguían siendo los mejores. Cuatro meses después y tras varios partidos de liga y Champions, la afición asegura que el Real Madrid atraviesa mejor momento que los blaugrana. El “MouTeam” deslumbra, enamora y, sobre todo, juega al fútbol.
El Real Madrid, actual líder de  Primera División con tres puntos más que el Barça y un partido menos, suma catorce victorias consecutivas. Su juego convence y están en su mejor momento desde que Mourinho llegase al banquillo blanco.
Por su parte, el Barcelona, que la semana que viene disputará el “Mundialito” de clubes en Japón, ha sumado sus últimos partidos por goleadas. Sin embargo su juego parece no convencer tanto como en temporadas anteriores y los aficionados no se olvidan de que esta temporada el Barça ha caído ante el Getafe (1-0) y ha empatado con el Athletic (2-2), el Sevilla (0-0) y la Real Sociedad en Liga (2-2).
 Mou y Pep, merengues y culés  vuelven a verse las caras el próximo 10 de diciembre. Es innegable que nos encontramos ante el Real Madrid más temible de los últimos años, pero el Barcelona sigue dando lecciones de buen fútbol cada vez que sus estrellas balancean el balón. El resultado será cosa del azar, del control y de la posible superioridad, pero lo que es casi seguro, es que tendremos espectáculo de verdad.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El Valle de los Caídos, de la represión a la reconciliación



En 1940, un año después del fin de la Guerra Civil,  el General Francisco Franco ordena la construcción del Valle de los Caídos en la Sierra de Guadarrama, a 9,5 Kms del Monasterio del Escorial.
Perpetuar la memoria de los caídos de nuestra gloriosa Cruzada. Los heroicos sacrificios que la Victoria encierra y la trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya, no pueden quedar perpetuados por los sencillos monumentos con los que suelen conmemorarse en villas y ciudades los hechos salientes de nuestra historia y los episodios gloriosos de sus hijos.” Con estas palabras Franco excusaba la construcción de  un monumento para su regocijo iniciando su perpetuo recuerdo de vencedores y vencidos y de dos Españas que jamás volverían a ser lo mismo.
Con los resto de Franco descansado en paz eterna,  nos convertimos en el único país europeo que aún honra los huesos de un dictador contemporáneo en una tumba ciclópea patrocinada por el Estado. Y como nunca deja de sorprender, la Iglesia Católica, bajo palabras de Juan XXIII, vuelve a hacer un guiño a poderes absolutistas que bailan al son de sus aguas  y  declaró en 1960 Basílica Menor a la iglesia de la Santa Cruz.

Durante la primera legislatura del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero dentro de las acciones relacionadas con la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica se planteó el destino futuro del Valle de los Caídos. Diversos partidos políticos plantearon usar dicho monumento como recuerdo a la actuación del bando franquista durante la Guerra Civil y a la dictadura de España, en la que se recuerde que fue construida por prisioneros políticos. Esa propuesta fue rechazada por algunos partidos políticos españoles, así como por la Iglesia Católica, porque afirman que el monumento es ante todo un templo, no un museo, que acoge los restos de muertos de ambos bandos de la guerra.

Tras la aprobación del proyecto de Ley de Memoria Histórica, entre sus objetivos, entra  la honra de la memoria de todos los caídos en la Guerra Civil y en la posterior represión política. Además en ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo.

Ayer, La comisión de expertos designada por el Gobierno para redefinir el Valle de los Caídos emitió su informe. El punto más llamativo es, sin duda, la recomendación de retirar del complejo los restos del dictador Franco, con el argumento de que él no fue uno de los caídos en la Guerra Civil y de que su presencia dificultaría el propósito de convertir la edificación en un memorial para todas las víctimas allí enterradas, muchas de ellas republicanas. Pero aunque parezca mentira, en esta España, aún sobrevuela el espíritu del caudillo. Para hacer ese traslado hay que contar con la autorización de la Iglesia ¿Pagan acaso el IBI los frailes benedictinos que rezan por el alma del tirano? ¿Pagará Rouco Varela las reparaciones que los expertos señalan como imprescindibles para que el faraónico engendro no se venga abajo?
En definitiva, el informe propone la creación de un “centro de interpretación” de lo ocurrido. Pero ¿quiénes lo integrarán? ¿Qué historia contarán? Y sobre todo,  ¿asumirán el PP y la Iglesia la recomendación de retirar los restos de Franco?

lunes, 21 de noviembre de 2011

10 millones de españoles han decidido que España se tiña de azul

Las llaves que abren la Moncloa ya tienen nuevo dueño, Mariano Rajoy consiguió 10,8 millones de votos, más que ningún otro líder de la derecha, que otorgaron al Partido Popular la mayoría absoluta con 186 escaños.
España le entregó a la derecha este domingo el mayor poder que ha tenido un partido político desde 1982, incluso superior. De nada ha valido la campaña del  miedo sobre los recortes del PP impulsada por Alfredo Pérez Rubalcaba, el castigo a los socialistas se traduce en un desplome histórico, con una pérdida de 4,4 millones de votos.
Aprovechando una crisis que se ha llevado por delante a muchos gobiernos europeos, Mariano Rajoy ha conseguido después de 8 años de travesía, llegar a la Presidencia del Gobierno, y lo ha hecho llevando a su partido a las mayores cotas de dominio imaginables. El PP de Rajoy gobierna en 11 de las 17 autonomías, es clave en otras dos, y seguramente dominará en unos meses también en Andalucía. Además, controla casi todas las capitales de provincia y con esta mayoría absoluta tendrá el control de todos los órganos que se renueven a partir de ahora, Tribunal Constitucional y Poder Judicial incluidos.
Un poder al que ni siquiera su máximo opositor podrá respirar en la nuca, el PSOE sale de las elecciones con el peor resultado de su historia, adquiriendo 110 diputados y con una pérdida de 4,4 millones de votos. Respaldado por su absoluto dominio, Rajoy sabe que la crisis puede achicharrarle también a él cuando empiece a tomar las medidas impopulares que no ha anunciado: “Seré el presidente de todos. Nadie tiene que tener inquietud alguna. No habrá sectarismo, ni rencillas pequeñas ni divisiones artificiales. No va a haber milagros, no los hemos prometido”.
Estas elecciones han supuesto un golpe al bipartidismo. Los dos grandes partidos sumarán 296 de los 350 escaños cuando hasta ahora ocupaban 323. También crece el número de formaciones representadas, que pasan de 9 a 13. Y también habrá más grupos parlamentarios, pese a que UPyD se ha quedado de momento a las puertas al no alcanzar el 5%.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Vota por lo que quieres, pero VOTA




Dice el diccionario de la Real Academia Española que conformismo es la actitud que se adapta a cualquier circunstancia o situación con excesiva facilidad. Antes de que España ganara el mundial  éramos conformistas. Íbamos a todos los mundiales o campeonatos europeos con la idea de que volveríamos a casa antes de tiempo, pero aquel gol de Iniesta lo cambió todo y ahora nos hemos convertido en perfeccionistas, tiquismiquis por así decirlo. Si España pierde un partido  es algo casi imperdonable e  incluso digno de castigo.
Algo parecido pasa ahora con las elecciones. Tres años escuchando cifras económicas, subidas, bajadas, países en bancarrota, dimisiones, no son augurio de nada bueno y ello ha servido para que el rumbo marche a favor de Mariano Rajoy, el candidato que no dice nada. En 2004, el atentando islamista del 11M y todo lo que conllevó, hicieron presidente a José Luis Rodríguez Zapatero, entre otras cosas espero. Entre las relaciones peligrosas de Aznar con cierto personaje americano, la intervención de España en la guerra de Irak y las mentiras del atentado, los españoles decidieron que era necesario un cambio de rumbo.
 Avanzando en mis tareas de objetividad he intentado pensar  que quizás sea necesario un cambio, ese que tanto ha nombrado Mariano en los últimos años. Quizás sea bueno cambiar de aires y dejar que ese que tantas ansias tiene de sacarnos de la crisis lo haga. Pero cuando estoy a punto de atravesar las líneas prejuiciosas que marcan mi vida, me choco con el cristal, en este caso con la televisión, y le vi. Y también le escuché, por primera vez yo creo. Hablaba de que no tocará las pensiones pero que en el resto habrá que recortar. Volvía a nombrar a los parados y la creación de empelo y  entonces pensé que era muy fácil ganarse el voto de los abuelos y jugar con algo que sabe que duele. Cinco millones de parados son mucho, sí por supuesto, pero ¿puede alguien decirme como creará empelo? ¿Cómo vamos a salir de la crisis? En eso estábamos cuando el 7 de noviembre por fin, el líder de las encuestas, el que arrasará en las elecciones, se sentó frente a su máximo rival. Todos esperábamos que nos dijera algo, que convenciese de que sus medidas ayudarán, pero no dijo nada.
Sé que muchos pensarán que se me ve el plumero, pero es que quiero que se me vea. No digo que Rubalcaba lo haya hecho mejor, bueno sí, quiero decir exactamente eso.  Y es que Alfredo pide el voto, y sabe el porqué. Porque todas las veces que ha ganado el Partido Socialista en España ha sido porque todos hemos ido a votar. Y ahora, decepcionados con Zapatero no nos fijamos bien en él y olvidamos que el cambio también puede llamarse Rubalcaba. Si Mariano Rajoy ya ha perdido dos elecciones ¿qué le ha cambiado ahora?
En estos días he escuchado críticas sobre ciertas cosas. La Ley del Aborto no obliga a nadie a abortar, sólo permite que  aquellas personas que así lo quieran lo hagan. La Ley del Matrimonio Homosexual  no  ha fomentado que todo el mundo quiera ser gay y lesbiana, ¡eso es una estupidez señores! Siempre han existido los homosexuales, solo que antes eran perseguidos y encarcelados, ahora solo tienen derechos. ¿Por qué el revuelo al quitar los crucifijo de las clases? ¿A caso tiene una persona que no sea cristiana aguantar eso? ¿Cuántos conceptos conocen de libertad?  Estas leyes no imponen nada solo abren al abanico para que todos podamos elegir cómo vivir. La diferencia entre tener esas leyes o no es que con ellas todos logramos conseguir lo que queremos y sin ellas, las personas a las que afecta siguen sin derechos.
Esta vez no voy a pedir el  voto a los partidos minoritarios, porque prefiero el bipartidismo antes que el monopartidismo encabezado por el PP. Y ya lo sé que estamos en jornada de reflexión pero a mí no me pagan. No. No hemos llegado hasta aquí para retroceder 20 años en el tiempo. Será inevitable recordar a Zapatero como el presidente que nos dijo que no había crisis pero yo, como siempre, prefiero quedarme con las cosas buenas. Para mí será el presidente que hizo que España fuese un país más libre.
Tan inevitable como que  Mariano Rajoy llegue a Moncloa el domingo, pero solo espero que sin el pan bajo el brazo. Porque espero que los españoles no dejemos que un partido gobierne con mayoría absoluta. Agarrándome a un clavo ardiendo solo digo ¡Ojalá!

            

martes, 8 de noviembre de 2011

El ganador ¿de qué?


Un equipo de expertos  ha trabajado para “El País” analizando  los discursos de los candidatos a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba en el cara a cara televisado. Los datos recogidos son los siguientes: en el empleo de palabras ambos han estado empatados, Rajoy ha utilizado 8.845 y Rubalcaba 8.836. En cuanto a la expresión de opiniones y juicios de valor ocuparon en el discurso de Rubalcaba  un 48,1% y en el de Rajoy un  46’4%.

Las conclusiones conceden el triunfo del debate electoral al líder del PP por dos razones: su discurso estuvo mejor construido que el de su opositor y utilizó mucho más datos y estadísticas en su exposición, mientras Rubalcaba, según los expertos, transmitía “debilidad”. Un par de minutos después del debate todos los periódicos, a excepción de “Público”, daban como claro vencedor del debate a Mariano Rajoy achacando  la agresividad de Rubalcaba y su nerviosismo. Me quedé perpleja. O yo había visto un debate distinto al que habían seguido el resto de los mortales o tenía un gran problema de objetividad. ¿Dijo, Rajoy, algo que ya no supiésemos? ¿Explicó las supuestas medidas que van a sacar a España de la crisis y que llevan anunciando desde hace meses?

Rajoy comenzaba su discurso recalcando el lema de su campaña electoral haciendo énfasis en que “lo que se vota el 20N es si se quiere un cambio de rumbo” y para ello propone tres medidas: “Inversión, confianza y decir la verdad”. Como no podía ser de otra manera las cifras del paro aparecen cada dos palabras en su discurso, a lo que Rubalcaba contesta diciendo “que no hace falta que le diga a los parados que están parados, lo que necesitan son medidas”.  Pero yo sigo sin escuchar ninguna. Porque si para ustedes dar confianza y decir la verdad entra dentro de las medidas que nos sacarán de la crisis entonces sí que tenemos un problema de entendimiento.

Rubalcaba hace preguntas, algo que pareció molestar a todos, pero que Rajoy no contestase a ninguna de las preguntas no mosquea a nadie. Justo lo que tenía que hacer Alfredo Pérez Rubalcaba era  jugar sus últimas cartas, y lo hizo. Llegaba al debate con 17 puntos de desventaja que se traduce en 79 escaños de diferencia y para ello utilizó un innegable ambiguo programa electoral del PP lanzando preguntas que Rajoy NO QUISO responder. No es que nos la supiese, es que no LE INTERESABA responder. Y evadiéndose de ellas se pasó todo el debate. Solo le vi aportar sus verdaderas medidas en el ámbito de la educación donde aseguró que el inglés se pondrá desde los 3 años y que se podrá coordinar el trabajo con los estudios y que este cuente en el expediente académico, entre otras. De resto dijo lo de siempre: NADA.

Entre otras perlas del debate, el mantenimiento del recurso en el Constitucional por parte del PP a la ley del matrimonio homosexual, sigue siendo una incógnita así como el del aborto y la eutanasia. Ahora sí, asegura que no tocará las pensiones, que le importa muchísimo la desigualdad (algo que a Esperanza Aguirre no parece importarle en el mismo grado) y que la educación y la sanidad pública seguirán recibiendo financiación.
En resumen, el ganador del debate lo ha sido porque ha sabido salir airoso de todo aquello que le ha parecido difícil, pero es que ni siquiera esto es nuevo. Siempre lo hace. Para mí todo sigue igual. No he sacada nada en conclusión y me quedo con una frase de Rubalcaba “el programa del PP es tan ambiguo como él”.

lunes, 7 de noviembre de 2011

EL 15M: DEL FERVOR...¿AL OLVIDO?


Nacían el 15 de mayo  en el corazón de Madrid, haciendo de la Puerta del Sol su emblema. Sus gritos revolucionarios bajo frases como “¡que no, que no nos representan!” pronto empezaron a extenderse por el resto de España e, incluso, del mundo entero. Aseguraban no ser antisistemas y rehuían de todos aquellos que pensasen que eran ilusos en busca de una sociedad soñada. Dejaron en jaque a políticos y periodistas en plena campaña electoral,  y también a analistas y sociólogos que recibieron la protesta como una sorpresa que no encajaba dentro de una sociedad que puede cambiar. Seis meses después los “indignados” vuelven a Sol pidiendo una reforma de la ley electoral y el voto en blanco en las elecciones del 20 de noviembre, saltándose las prohibiciones necesarias, y preguntándose por la pérdida de apoyo. Es exactamente el mismo movimiento que sacó a la calle a miles de ciudadanos en las elecciones autonómicas de mayo pero, ahora, la falta de apoyo es clara y contundente ¿qué ha cambiado en el 15M?
 El fervor que provocó el movimiento en sus comienzos ha ido disminuyendo con el paso de los meses y sobre todo no se deja notar en una campaña que mantiene en vilo a España entera. El movimiento no ha cambiado ni estructural ni ideológicamente así que la pérdida de impacto en la sociedad puede deberse a otras causas:
Fin del bipartidismo. Uno de los objetivos del movimiento era acabar con el bipartidismo asfixiante que no dejaba resoplar a otras fuerzas minoritarias. Si la encuesta del CIS es una aproximación a la realidad, lo cierto es que habremos pasado de ese bipartidismo entre PSOE y PP a un monopartidismo no menos asfixiante.
Ni para ti, ni para mí. Los “indignados” piden el voto en blanco, a diferencia de las pasadas elecciones autonómicas donde pedían el apoyo a partidos minoritarios. A pesar de que aseguran que no tienen acercamiento a ningún partido político, todo sabemos que es un movimiento básicamente de izquierda y que sus votos en blanco sólo favorecen a un partido.
Asambleas con turno de palabra. El movimiento 15M sigue siendo eso, un movimiento fraguado en las redes sociales y que se ha metido directo en los libros de Historia. Dejando a un lado la idealización de ser totalmente apolíticos, deberían haberse formado como partido y haber presentado su programa electoral expuesto al voto.
Reivindicaciones sin hechos. Les falta determinación. Aquellos que estaban totalmente de acuerdo con los principios del movimiento necesitan bases en las que apoyarse. La teoría es importante pero la práctica refuerza los cimientos.
Teniendo en cuenta estos cuatro factores, la falta de evolución en el movimiento ha hecho que los ciudadanos lo cuenten como algo más de la sociedad al que ya no se detienen a escuchar.

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sábado, 5 de noviembre de 2011



En las elecciones norteamericanas de 1960, Fitgerald Kennedy por los demócratas y Richard Nixon por el Partido Republicano se enfrentaban entre sí, por primera vez,  a millones de espectadores. Los jóvenes candidatos a la presidencia de la Casa Blanca pactaron tres debates televisivos cuya expectación fue total. El primer debate, celebrado el 26 de septiembre atrajo a una audiencia hasta entonces nunca vista, el 60% de los ciudadanos eligieron ver el debate.
Nixon, recién salido de una enfermedad, apareció con su traje gris y algo pálido negándose por completo a maquillarse. Kennedy, aceptando las reglas de un medio que empezaba a reinar la comunicación de masas, apareció maquillado y con porte de triunfador. Contestaba a las preguntas mirando directamente a cámara, manteniendo una conversación directa con aquellos que, en definitiva, son los que dan el voto. Nixon, acostumbrado a la vieja escuela, seguía respondiendo al periodista.
Al terminar el debate, aquellos que lo había escuchado por la radio nombraron vencedor a Nixon, mientras que los que siguieron la retransmisión televisiva alabaron a Kennedy.  El 8 de noviembre, en una de las elecciones presidenciales  más reñidas de la historia, Kennedy vencía a Nixon.
Actualmente los debates televisivos son fundamentales en el plano político. El saber estar, la buena presencia, seguridad en el habla y mantener la mirada hacia la cámara, transmiten al espectador confianza apartando a un segundo plano lo que se está diciendo.
El lunes a las 21:45 horas, Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la presidencia del gobierno y Marino Rajoy por los populares, se verán las caras en el único debate, entre ellos, que tendrá lugar en el transcurso de la campaña electoral que finaliza el 20 de noviembre. Todos los detalles del encuentro están siendo estudiados con rigurosidad, desde el ensayo de los distintos planos y colocación de las cámaras hasta la llegada de los candidatos al plató.
Ante los resultados del CIS que pronostican una España teñida de azul,  Rubalcaba sabe que en el debate se lo juega todo. Es consciente del impacto que estos producen en la sociedad y que si aún le quedan algunas cartas las tendrá que arriesgar el lunes.