Dice el diccionario de la Real Academia Española que conformismo es la actitud que se adapta a cualquier circunstancia o situación con excesiva facilidad. Antes de que España ganara el mundial éramos conformistas. Íbamos a todos los mundiales o campeonatos europeos con la idea de que volveríamos a casa antes de tiempo, pero aquel gol de Iniesta lo cambió todo y ahora nos hemos convertido en perfeccionistas, tiquismiquis por así decirlo. Si España pierde un partido es algo casi imperdonable e incluso digno de castigo.
Algo parecido pasa ahora con las elecciones. Tres años escuchando cifras económicas, subidas, bajadas, países en bancarrota, dimisiones, no son augurio de nada bueno y ello ha servido para que el rumbo marche a favor de Mariano Rajoy, el candidato que no dice nada. En 2004, el atentando islamista del 11M y todo lo que conllevó, hicieron presidente a José Luis Rodríguez Zapatero, entre otras cosas espero. Entre las relaciones peligrosas de Aznar con cierto personaje americano, la intervención de España en la guerra de Irak y las mentiras del atentado, los españoles decidieron que era necesario un cambio de rumbo.
Avanzando en mis tareas de objetividad he intentado pensar que quizás sea necesario un cambio, ese que tanto ha nombrado Mariano en los últimos años. Quizás sea bueno cambiar de aires y dejar que ese que tantas ansias tiene de sacarnos de la crisis lo haga. Pero cuando estoy a punto de atravesar las líneas prejuiciosas que marcan mi vida, me choco con el cristal, en este caso con la televisión, y le vi. Y también le escuché, por primera vez yo creo. Hablaba de que no tocará las pensiones pero que en el resto habrá que recortar. Volvía a nombrar a los parados y la creación de empelo y entonces pensé que era muy fácil ganarse el voto de los abuelos y jugar con algo que sabe que duele. Cinco millones de parados son mucho, sí por supuesto, pero ¿puede alguien decirme como creará empelo? ¿Cómo vamos a salir de la crisis? En eso estábamos cuando el 7 de noviembre por fin, el líder de las encuestas, el que arrasará en las elecciones, se sentó frente a su máximo rival. Todos esperábamos que nos dijera algo, que convenciese de que sus medidas ayudarán, pero no dijo nada.
Sé que muchos pensarán que se me ve el plumero, pero es que quiero que se me vea. No digo que Rubalcaba lo haya hecho mejor, bueno sí, quiero decir exactamente eso. Y es que Alfredo pide el voto, y sabe el porqué. Porque todas las veces que ha ganado el Partido Socialista en España ha sido porque todos hemos ido a votar. Y ahora, decepcionados con Zapatero no nos fijamos bien en él y olvidamos que el cambio también puede llamarse Rubalcaba. Si Mariano Rajoy ya ha perdido dos elecciones ¿qué le ha cambiado ahora?
En estos días he escuchado críticas sobre ciertas cosas. La Ley del Aborto no obliga a nadie a abortar, sólo permite que aquellas personas que así lo quieran lo hagan. La Ley del Matrimonio Homosexual no ha fomentado que todo el mundo quiera ser gay y lesbiana, ¡eso es una estupidez señores! Siempre han existido los homosexuales, solo que antes eran perseguidos y encarcelados, ahora solo tienen derechos. ¿Por qué el revuelo al quitar los crucifijo de las clases? ¿A caso tiene una persona que no sea cristiana aguantar eso? ¿Cuántos conceptos conocen de libertad? Estas leyes no imponen nada solo abren al abanico para que todos podamos elegir cómo vivir. La diferencia entre tener esas leyes o no es que con ellas todos logramos conseguir lo que queremos y sin ellas, las personas a las que afecta siguen sin derechos.
Esta vez no voy a pedir el voto a los partidos minoritarios, porque prefiero el bipartidismo antes que el monopartidismo encabezado por el PP. Y ya lo sé que estamos en jornada de reflexión pero a mí no me pagan. No. No hemos llegado hasta aquí para retroceder 20 años en el tiempo. Será inevitable recordar a Zapatero como el presidente que nos dijo que no había crisis pero yo, como siempre, prefiero quedarme con las cosas buenas. Para mí será el presidente que hizo que España fuese un país más libre.
Tan inevitable como que Mariano Rajoy llegue a Moncloa el domingo, pero solo espero que sin el pan bajo el brazo. Porque espero que los españoles no dejemos que un partido gobierne con mayoría absoluta. Agarrándome a un clavo ardiendo solo digo ¡Ojalá!

Y yo que tengo la sensación de que nos llevaremos una gran decepción mañana, a pesar de saber de antemano qué es lo que va a pasar... En fin, me ha encantado la parte en la que dices que las leyes del aborto y del matrimonio homosexual no son impositivas, sino que nos hacen más libres :)
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ResponderEliminar=)a quien tratas de convencer?? A mi no!! :D
ResponderEliminarCuando contra los datos no hay argumentos, sino empecinamiento, el líder puede estar contento, que su adepta es ciega. Aunque ahora...¿quién es el líder? :/ menudo problema...
ResponderEliminarPor cierto, de nada por eliminar el comentario, no me gustó dejarte mal en tu propio blog, bastante tristeza tendrás ya.
NO te pedí que lo quitaras =) acepto las críticas!! No todo el mundo puede pensar igual.
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